Sin metas pero con objetivos, sigo disfrutando de las bicis y de otras actividades. Intento aprender continuamente para mejorar como persona, física y mentalmente. Este blog sigue siendo una especie de diario personal en cuanto a lo ciclístico, pero va siendo hora de ir añadiéndole algunas cosas más que también captan mi atención...

domingo, 25 de junio de 2017

ASTENIA PRIMAVERAL


Pues no sé si fue la famosa astenia o qué, pero el caso es que entre la última salida de mediados de abril y la primera de mayo pasaron dos semanas. Y entre ésta y la siguiente, otras dos semanas.

Ya comenté en la anterior entrada que estaba yendo a rachas, y eso no me permite más que mantenerme, vivir de rentas.

Pero bueno, peor aún sería no salir.



Lunes 1 de mayo.- EN LA FONT D’HORTA

Pues eso, llevaba dos semanas sin hacer nada, y en ese lunes de fiesta me dieron casi las tres de la tarde cuando por fin me subí a la bici dispuesto a evadirme un poco de todo.

En agosto del año pasado ya había recorrido esa ruta, que suele ser una ruta de senderismo pero que se puede hacer perfectamente en bici.

Tenía pendiente desde entonces volver a hacerla, pero en sentido contrario, ya que me parecía mejor recorrido. Y además, encontrar la susodicha fuente, que la otra vez no me enteré de dónde estaba.

La idea, en el fondo, era añadir ese tramo a la ruta que poco a poco voy haciendo más larga y divertida.

Una salida muy “rentable”, ya que por fin descubrí el paraje de la Font d’Horta, además de que investigué y recorrí algún camino nuevo que añadir a mi cada vez más amplio repertorio.

40 kilómetros y 750 metros de ascenso en 3 horas y 20 minutos. No estaba mal para llevar dos semanas parado.

Bajada de camino a la Font d'Horta

El año pasado lo hice así, de subida, y sufriendo

En la Font d'Horta

Me parece bien. Ya pasaré por ahí en otra ocasión

En el Pantano de Foix

Ya de vuelta, a las afueras de Clariana

Satisfecho con la ruta



Martes 16 de mayo.- EL MOLÍ VELL DE CASTELLET

Otras dos semanas en el dique seco, otras dos semanas “asténico”.

Esta vez, aun habiendo dormido sólo cuatro horas y media en dos días, después de una reparadora siesta salí a pedalear, con poco tiempo pero muchas ganas de hacer una buena ruta.

Llevaba tiempo queriendo hacer unos caminos de las cercanías de Castellet, y me pareció un buen día para investigarlos.

Sólo pude atisbar un poco la zona, ya que la falta de tiempo me hizo desistir en mi intento y regresar a casa pensando en volver en una ocasión más favorable.

Aún así pude hacer un buen entrenamiento, y disfrutar de dos horitas a muy buen ritmo.

Camino de Castellet, esta vez a campo abierto

Panorámica de la zona

Pasado el Molí Vell de Castellet, el Foix no me deja continuar. O no me atrevo...

Vuelvo a casa con menos kilómetros de los deseados, pero muy contento

Una ruta más suave que el otro día, pero igual de satisfactoria



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Bueno, dos salidas en un mes. No es para tirar cohetes, la verdad. Una racha mala que medio arreglé en la segunda mitad del mes.

domingo, 11 de junio de 2017

EL AÑO SIGUE MÁS O MENOS BIEN: ABRIL


Pues abril tampoco fue un mal mes. Bueno, seamos realistas, no fue un mal medio mes. Porque la segunda mitad del mes la dejé en blanco…



Lunes 3.- PRIMAVERA EN EL CASTELL D’OLÈRDOLA

Llevaba una semana sin dar un palo al agua, y comiendo medio mal. Hacia un día estupendo, y aprovechando que tenía fiesta personal en el trabajo decidí coger la bici de carretera e ir hasta el Castell d’Olèrdola, sabiendo que lo iba a pasar un poco mal. Pero lo cierto es que me daba absolutamente igual, si había que sufrir, se sufría y punto.

Además salí con ropa de invierno, que aunque el día era primaveral no me quería arriesgar a pasar frío, que llevaba una buena época sin constipados. Y por supuesto, nada de madrugar, que salí a la una del mediodía. Vaya racha llevo.

La aproximación hasta el castillo, guardando fuerzas. Y la subida, mucho mejor de lo que me esperaba. Al final sufrí menos de lo que creía que sufriría, y pasé menos calor del que pensé que pasaría, jajaja…

Muy contento con los 60km y 770m de ascenso acumulado.

Contento por volver al Castell d'Olèrdola, y sin sufrir mucho

La "anécdota" del día: un jabalí pastando tan tranquilo al lado del castillo

Mi "batido" recuperador...



Martes 4.- INTENTANDO HACER DE LIEBRE

Al día siguiente, en lugar de descansar y acostarme pronto para recuperarme del tute del día anterior, llegué de trabajar, me vestí de corto, y me metí otros 60km con 600m de ascenso en 2h 40min de pedaleo.

Pero bueno, ¿y eso por qué? ¿Qué me dio ese día?

La “culpa” fue de Carlos, que se estaba preparando para grandes cosas este año, y ese día le tocaba hacer un rutón que pasaba cerca de mi casa.

Y estaba claro que, después de 8 años de compartir rutas con las bicis de montaña, y de desear algún día salir juntos con las de carretera, ¿cómo iba yo a desaprovechar una ocasión tan buena como esa?

Pues le puse todos los bemoles que no le pongo otras veces, y salí a su encuentro para intentar hacerle de liebre durante unos pocos kilómetros.

Al final, más que de liebre lo que le hice fue de retén, ya que él está mucho más fuerte que yo, y lo que iba haciendo era ralentizarle la marcha. Así que después de compartir ruta un rato, al final me desvié y le he dejé seguir a su ritmo, que no hay que olvidar que él se estaba entrenando, y no era el día de simplemente rodar conmigo. Ya habrá otras ocasiones.

Por lo menos rodamos un rato juntos, que después de tanto tiempo de hablarlo y nunca hacerlo, fue una gran satisfacción por fin juntarnos con las flacas.

Espero que le salga todo bien, pues se lo está currando mucho y se lo merece.

Primera y única vez que hemos rodado juntos con las flacas

Otro buen recuperador, jajaja...



Sábado 8.- AL COLL D’ARCA DESDE CUBELLES

Otro día más en el que tuve que luchar duramente contra mis propios demonios interiores. Al final, a las tres de la tarde conseguí salir victorioso de la batalla, y pude subirme a la bici dispuesto a meterme caña y pegarme un buen tute. Porque sí. Porque tocaba. Porque me apetecía.

80 kilómetros. 1000 metros de ascenso. 3 horas y 45 minutos de pedaleo. Una ruta de esas de las que vuelves especialmente satisfecho y orgulloso a casa.

En el Coll d'Arca, aunque ese es el lado por el que bajé (19%). Algún día he de subir por ahí...

Muy contento con mis prestaciones en esta ruta



Viernes 14.- BUCLE LA CREU-ELS ÀNGELS

Aprovechando el viernes de fiesta santa, cogí la bici de montaña para salir a recorrer nuevos senderos que añadir a la ruta típica que hago casi siempre. Una ruta que cada vez es más completa y divertida. Y sin alejarme mucho de casa.

Era fiesta, pero salí a las cuatro de la tarde…

Nuevo sendero de dura subida. Valdrá más la pena hacerlo de bajada, jejeje...

Obstáculos en los senderos nuevos




Lunes 17.- AL PIC DE L’ÀLIGA

Lunes de fiesta también, y salida por montaña también. Y también tardía, aunque no tanto. Esta vez casi a las dos de la tarde…

Salí con la intención de hacer sobre todo pista, pero buscando hacer bastante desnivel.

Llevaba casi dos años sin subir al Pic de l’Àliga (la última vez, llevé a Carlos en la única ocasión que hasta el momento ha venido por aquí), así que era un buen momento para pegarme la paliza.

43,5km y 950m de ascenso en 3h y 35min de pedaleo. Aunque no parece mucho desnivel para ese kilometraje, hay que decir que en 11km se suben 550m. El molinillo echaba humo, no sé cuántas rampas del 20% subí.

Las piernas dando todo lo que podían, que no fue mucho, y es que las tenía desacostumbradas a ese tipo de pendientes. Sufrí bastante, pero valió mucho la pena. Y no pasé de 180ppm… ¡!

Nunca en las fotos se ve tan bonito como en la realidad

Era el día de subir y subir

Y de hacer el tonto

El día, feo. Las vistas, bonitas.

Ya metido de lleno en la montaña

En el Turó de les Tres Partions, después de unas cuantas subidas

Siguiente destino...

... el Pic de l'Àliga

Buenas vistas desde allí

Difícil sendero de bajada que no creo que vuelva a recorrer

Camino de Torrelletes, las Coves de la Bovera

Entrando en Castellet desde el cementerio

Camino a Clariana por un camino nunca recorrido, vistas de Castellet y del Pantà de Foix



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Y ahí se acabó abril…

Hace ya bastante tiempo que voy a rachas. Y aunque acabo consiguiendo no alargar demasiado los periodos de inactividad, no es una buena dinámica.

No consigo hacerlo mejor, pero tampoco lo hago del todo mal. Poco a poco voy estando en mejor forma física, y puedo ir alargando las rutas y hacerlas un poco más duras.


Pero eso no quita para que tenga que cambiar un poco esa dinámica. Pero bueno, de momento es lo que hay.


EMPEZANDO BIEN EL AÑO: MARZO


Pues marzo no fue para tirar cohetes, pero una salidita a la semana sí que fui capaz de hacer. Así que por lo menos no perdí el ritmo.

Además salí a correr un día entre semana, durante tres semanas consecutivas, para hacer los más o menos 6 kilómetros del típico circuito llano que hago de vez en cuando. Y tengo muy claro que me fueron muy bien para hacer trabajar la musculatura de una manera diferente y así complementar perfectamente el entrenamiento con las bicis.

Hacía tiempo que el cuerpo me pedía salir a correr en lugar de a pedalear, y creo que ese complemento también le fue bien a mi quejoso tendón del cuádriceps izquierdo que, y no quiero decirlo muy alto, después de mucho tiempo empezaba a molestarme menos.

Supongo que también influyó el que hiciera unos pocos meses que había aumentado sustancialmente la dosis de pastillas de colágeno con magnesio que hace ya tanto tiempo que tomo.

Y seguramente también ayudaba un poco el hacer de vez en cuando alguna de mis sesiones caseras de musculación.



Domingo 5.- CON DAVID Y NICO

Después de aquella primera salida juntos en diciembre, volví a quedar con mis primos en Calafell para hacer otra salidilla juntos.

Me levanté a las siete de la mañana. Pero como no me noté muy fino, en lugar de hacer la ruta por montaña que tenía preparada, lo que hice fue simplemente desplazarme hasta allí por carretera, que además de ser todo llano me permite salir de casa más tarde.

La ruta con ellos, corta y adaptada al nivel de un niño que está empezando, que a mí ya me estuvo bien. Luego, barbacoa y a pasar el resto del día juntos.

Y a última hora de la tarde, de vuelta para casa otra vez llaneando entre pueblos.

En definitiva, un domingo familiar en el que aproveché para hacer unos cuantos kilómetros suaves con la bici, que el constante dolor del tendón del cuádriceps izquierdo tampoco me habría permitido hacer mucho más. La verdad es que aquel día me molestó mucho.

¿Lo mejor de la ruta?



Domingo 12.- BICIATHLON

El martes de esa semana salí por primera vez a correr, y el jueves hice una sesión de musculación, así que, aunque entre semana no cogí la bici, se puede decir que deportivamente hablando la semana no estaba siendo mala.

El domingo me apeteció salir con la bici de carretera, así que a eso de las doce del mediodía salí en dirección a Castellet siguiendo la bonita carretera del pantano de Foix. El caso es que según iba por la carretera me empezó a apetecer salir también con la de montaña, no sé exactamente por qué, porque la verdad es que iba bien a gusto con la Espe. No sé si es que no me apetecía alejarme mucho de casa, o que realmente tampoco me apetecía tanto hacer carretera.

El caso es que al llegar a Castellet me di la vuelta y volví a casa. Hice un corto avituallamiento, me cambié de chaqueta, cogí la bici de montaña, y volví a salir a la calle. Una cosa rarísima que no había hecho nunca, pero que estaba entusiasmado de hacer.

Con muchas ganas hice la típica ruta corta que hago otras veces, disfrutando muchísimo del cambio de terreno de rodaje.

Al final, entre las dos salidas hice casi 60 kilómetros en tres horas y cuarto de pedaleo, que a pesar de no ser nada especial, sí que lo fue el hecho de haber alternado dos bicis y dos terrenos tan diferentes.

Además de eso, el tendón que tanto me había dolido el domingo anterior, en esta ocasión casi ni lo había notado. ¿Estarían empezando a hacer efecto la combinación de factores que he comentado al principio?

Lo cierto es que ese día acabé muy contento.

Ida y vuelta por la carretera del pantano

Flipado con mi "biciathlon"



Sábado 18.- LES VENTOSES

Otra semana más en la que completaba las salidas en bici de los fines de semana con una sesión de musculación casera y una salida a correr 6 kilómetros. No era mala dinámica la que llevaba.

Para el sábado me apetecía hacer algo “grande” con la bici de carretera, y se me ocurrió que podía volver a subir al Coll de les Ventoses diez meses después de la última vez.
No es una ruta muy exigente ni mucho menos, pero para mi nivel actual y para lo que había estado haciendo en los últimos tiempos, ya era una ruta en condiciones.

Salí con la ropa de invierno, que no tenía yo muy claro lo de salir ya de corto, y aunque a la ida pasé algo de calor, ya de vuelta no me sobró nada.

Una ruta muy chula y que me conozco perfectamente, lo que unido a que iba muy motivado hizo que desde el primer momento me exigiera un poco más de lo que lo suelo hacer. No es que eso me pasara factura, que no lo hizo, pero sí que una vez llegué arriba me di cuenta de que iba más fatigado de lo que debiera.

Nada que un buen avituallamiento allí mismo y unos minutos después en Sant Jaume dels Domenys no pudiera solucionar…

70 kilómetros en 3 horas y cuarto, y 850 metros de desnivel acumulado. Llegué a casa muy contento, porque además al "tendón maldito" casi no lo había ni notado.

Pasado el Coll de les Ventoses, paré a repostar y a inmortalizar el momento

En Sant Jaume dels Domenys, donde paré a comprar agua... y ya que estaba...

Empezando a hacer salidas un poco más exigentes



Domingo 19.- PROBANDO A DAVID

Por fin, después de tantos años de tontear con la idea, mi primo David se había comprado una bici de montaña. ¡Bravo!

Y como iban a pasar el fin de semana por aquí, me comentó de salir juntos. Y aunque yo ya había salido el día anterior, ¿cómo no iba a salir con él para enseñarle los caminos por donde yo suelo moverme, y ver qué tal se desenvolvía con su nueva adquisición?

Así que le preparé una ruta acorde con su estado físico, en la que nos lo pasamos muy bien compartiendo kilómetros con nuestras bicis, y disfrutando del hecho de salir juntos porque él por fin se hubiera decidido a dar el paso de aficionarse a este mundo tan apasionante.
Esperamos volver a salir juntos muchas más veces.

¿Quién iba a decir hace unos años que algún día nos haríamos una foto en estas circunstancias?



Martes 28.- SALIDA CORTA DE ENTRENAMIENTO

El jueves de la semana siguiente volví a salir a correr los clásicos 6 kilómetros, y el sábado realicé otra sesión casera de musculación, con lo que la salida en bici del fin de semana quedó relegada al martes de la siguiente. No importaba demasiado, pues estaba teniendo una continuidad bastante buena.

Ese martes salí a las seis de la tarde, después de haber trabajado de mañanas, y de haberme repuesto un poco del madrugón con una corta pero muy necesaria siesta.

Fue una salida corta, de entrenamiento, en la que hice un recorrido clásico pero metiéndome un poco más de caña de lo habitual, sólo por el hecho de disfrutar del esfuerzo y de la sensación de llegar petado a casa.

Porque es cierto, me encanta esa sensación…

Una foto por exigencia de las redes sociales...



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Pues así fue marzo. Saliendo con la bici de montaña, con la de carretera, haciendo alguna sesión de musculación, y saliendo tres veces a correr.

Un mes bastante completo que de momento no se ha vuelto a repetir, ya que ni he vuelto a salir a correr, ni he vuelto a hacer ninguna sesión de musculación. Con la bici sí he salido.

Pero bueno, todo se andará...
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viernes, 28 de abril de 2017

EMPEZANDO BIEN EL AÑO: FEBRERO


Por supuesto que en algún momento tenía que pegar el bajón, y después de un enero muy prometedor llegó febrero y se medio estropeó la progresión.
Aún así pude salvar los muebles in-extremis y no perder del todo la buena dinámica que había mantenido en enero.



Sábado 18 de febrero.- 24 DÍAS SIN SALIR

Pues sí, pasaron nada más y nada menos que 24 días entre el día que estrené las botas de invierno y el siguiente día que me las volví a calzar.

No recuerdo muy bien qué me pasó, pero supongo que entre los madrugones por los horarios de trabajo, el cansancio, seguramente algún conato de constipado, algunos días de lluvia, la apatía que me va y me viene, y no sé qué más, fui dejando pasar los días sin darme cuenta, y cuando por fin reaccioné había pasado casi un mes desde la última salida.

Pero bueno, ya todo eso daba igual, y aunque me costó casi todo el día mentalizarme, y hasta casi las seis de la tarde no me subí a la bici, por fin había vuelto a salir, y además con muchas ganas. Bastante torpe y con dolores varios al principio, al final cayeron 25 kilómetros en dos horas de pedaleo. Necesario, y suficiente.

Mala foto que sirvió para inmortalizar las muchas ganas con las que pillé la bici



Lunes 20 de febrero.- EN CLARIANA

Sólo dos días más necesité para comprobar que, aún habiendo estado casi un mes parado, las ganas de seguir saliendo y seguir disfrutando de la bici no se habían esfumado ni mucho menos. 

Por culpa de un par de despistes acabé descubriendo algún camino nuevo, y haciendo la ruta ligeramente más larga de lo que tenía previsto.

Algo más de dos horas y media y 32 kilómetros para una salida en la que recuperé las ganas de probar nuevos caminos, antes vistos pero nunca investigados.

Sin proponérmelo, aparecí en la iglesia de la Mare de Deu de Montserrat de Clariana



Domingo 26 de febrero.- DE VUELTA POR LA SERRA MALA

Iba siendo hora ya de volver a subir rampas duras de verdad, y que mejor que hacer la ruta típica que solía hacer al principio de venirme a vivir a la costa, pero añadiéndole algunos tramos de los que suelo hacer hoy en día.

Asfalto, pista, caminos, senderos, trialeras, muchas piedras, mucha piedra, un pinchazo, mucho esfuerzo, mucha exigencia y mucho trabajo de las suspensiones de la bici y de las articulaciones de mi cuerpo, algunos tramos a pie, o porque no podía más, o porque mi escasa técnica no me permite arriesgar más, y en definitiva, una ruta de esas que haces muy de vez en cuando porque acabas hecho polvo. Ya veremos cuándo vuelvo a pasar por allí. Y es que el nombre de la zona lo dice todo: la Serra Mala.

Ese día me dolieron todas las articulaciones y todos los tendones posibles, las lumbares y las cervicales, las piernas y las manos... y me llegué a plantear si algún día tendré que dejar la bici, o si el cuerpo seguirá aguantando.

Y es que los 46 kilómetros y casi 3 horas y tres cuartos de pedaleo (más lo que no fue pedaleo) dieron para mucho, y convirtieron aquella tarde de domingo en una jornada de esas en las que, o acabas harto de la bici, o acabas con ganas de volver a salir al día siguiente. Bueno, al día siguiente, o cuando se te hayan pasado todos los dolores, ¡jajaja!

Tonteando al principio

Pues vaya con la tontería

El Pantà de Foix rebosando debido a las lluvias de jornadas anteriores

No recuerdo si lo había visto así alguna vez

Las ruinas de Cal Balaguer, en la Serra Mala. Mi cara se anticipaba a lo que me esperaba

Bueeeno, una vez salvada la bajada por la Serra Mala, foto y relajación a las afueras del castillo de Castellet


Un buen perfil para acabar febrero



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Pues eso fue todo en febrero. Poca cosa en realidad, pero con mucha transcendencia en lo relativo a mentalización y ganas de cara a futuras salidas.

Casi por los pelos, pero salvé el mes muy positivamente.