Sin metas pero con objetivos, sigo disfrutando de las bicis y de otras actividades. Intento aprender continuamente para mejorar como persona, física y mentalmente. Este blog sigue siendo una especie de diario personal en cuanto a lo ciclístico, pero va siendo hora de ir añadiéndole algunas cosas más que también captan mi atención...

miércoles, 28 de diciembre de 2011

UN ALMUERZO NADA INOCENTE



Muy guapa la salida que hemos hecho hoy varios compañeros de trabajo, y de vicio también. Carlos, Ramón, Ángel, “los dos Xavis”, y yo, nos hemos juntado por iniciativa de Carlos, que quería que hiciéramos una ruta juntos con la excusa de celebrar el final del año dándonos un merecido homenaje en forma de almuerzo.

Así que, aunque no es mi costumbre, por primera vez he salido a hacer una ruta en bici sólo como excusa para pegarme un tremendo almuerzo. Y es que la ocasión lo merecía. Durante el año trabajamos juntos, y de vez en cuando también compartimos kilómetros por esas montañas de Dios. Había que celebrar un “almuerzo de empresa” como es debido.

Pocos minutos después de las ocho de la mañana empezábamos a dar pedales desde la Plaza Mireia de Esplugues, y claro, para ir entrando en calor lo mejor era ir hacia arriba.

Al poco de empezar, Ramón iba tan sobrado como para adelantarse a hacer fotos

Un rato después, en la Ermita de Sant Medir


A pesar del “ligero” frío mañanero (hemos llegado a estar a -1ºC), hemos podido disfrutar de un día espléndido. El cielo despejado, la luminosidad excelente, la atmósfera limpia, y la temperatura muy buena. A pesar de que a mí me va el calorcito...

En el Pi d'en Xandri. Suerte que daba un poquillo el sol


La ruta que nos ha preparado Carlos, guapísima. Una vuelta por territorio “collserolense” que ha hecho las delicias de todos los que hemos participado (incluso alguno ya la había catado días atrás con él). Hay que felicitarle, porque realmente ha sido un recorrido muy bonito.

Pistas y senderos de todos los colores, un poquito de asfalto para enlazar caminos, subidas no excesivamente exigentes (aunque nuestro estado de forma a final de año hace que lo parezcan), bajadas muy divertidas; y en general, un recorrido sin gran dificultad técnica que nos ha permitido disfrutar mucho subidos en nuestras bicis.

Ni siquiera esta foto la he hecho en marcha. Imposible con los guantes de invierno

Esa carreterilla tengo que catarla con "la otra"



Cuando llevábamos tres cuartas partes del recorrido hecho ha llegado el plato fuerte del día, y nunca mejor dicho: la parada a almorzar. Alguno ni había desayunado reservándose para ese momento. ¡Que inconscientes! Mira que si Carlos, por hacernos la inocentada, no nos hubiera llevado a ningún restaurante…

Pero no, no ha habido inocentada, y sí butifarrada.

Completito el almuerzo...


¡Mmmmmm..., qué buenas estaban las "monchetas"!



Después del “avituallamiento” ya sólo quedaban unos cuantos repechos que superar. Pero claro, después del parón han costado más de lo normal. Aunque no veas cómo iba de lanzado alguno al que le esperaba la mujer en casa “con los brazos abiertos”. ¡Jajajaja!

Al final, un recorrido que, a pesar de haberlo hecho en plan “charlotada” (así fue como Carlos dijo días atrás que nos íbamos a tomar la salida) ha tenido unas cifras muy respetables:

3 horas 45 minutos de pedaleo
42 kilómetros
1100 metros de ascenso acumulado


Últimamente no estoy muy inspirado y me cuesta reflejar en palabras las sensaciones experimentadas en ruta, así que la crónica va a ser cortita. Pero no puedo acabarla sin dejar de decir que el ambiente entre nosotros ha sido magnífico en todo momento, que ha habido muchas risas, y que, y creo hablar en nombre de todos al decirlo, nos lo hemos pasado de maravilla.

Unos que pasaban por allí...



Un abrazo compañeros, y aunque ya nos lo hemos deseado, que tengamos todos una magnífica entrada de año.


Bruno

domingo, 11 de diciembre de 2011

GRABANDO


Ayer vino Carlos a Corbera y nos juntamos para hacer una rutilla con las bicis y aprovechar para grabar unos cuantos vídeos de los que se pudiera sacar alguna secuencia chula de senderos o parecidos.

Estaba claro que la ruta no iba a ser de las largas, y que íbamos a parar bastante para poder hacer unas grabaciones un poco graciosas. Los dos llevábamos cámara de vídeo, y se trataba de intentar “rodar” diferentes secuencias de una misma zona.

La mañana era lo suficientemente fresca como para no sudar mucho y a la vez tampoco pasar frío. El sol estuvo siempre presente salvo en momentos puntuales en los que era tapado por algunas nubes.

La época del año en la que estamos le da a la montaña un ambiente perfecto para salir a disfrutar de ella, y la humedad de primeras horas de la mañana le acabó de dar ese toque ideal para que algunas zonas por las que pasamos estuvieran aún más bonitas.

Sesión fotográfica en la Riera de Can Planes

Se acerca el invierno


En las primeras dos horas de ruta hicimos muy pocos kilómetros… y en las dos siguientes, también, ¡jajajaja! 


Pero qué más daba, se trataba de pasárnoslo bien jugueteando con las cámaras, aunque eso no quite para que también disfrutáramos mucho de la bicicleta.

Carlos se vino con la rígida, ¡jajajaja!



En algunas zonas tuvimos que pensarnos un poco por dónde meter la bici, más que nada porque eran zonas un poco más técnicas y alguno, yo en concreto, tenía dudas sobre la conveniencia de pasar o no por ellas.

Solventamos todas las dificultades del recorrido sin ningún percance, y con muchas risas. En algunas zonas pudimos grabar algún vídeo curioso, y en otras lo más destacable fue el propio disfrute personal de pasar por ellas con las bicis.

Aunque llegó a parecer que no, pude bajar por aquí sin consecuencias

A media ruta la cámara de Carlos se quedó sin memoria para grabar, con lo que, si las primeras grabaciones las hicimos “a dos cámaras” y con diferentes vistas, el resto del recorrido sólo lo pudimos grabar con mi cámara, que iba instalada en el casco pero mirando hacia atrás (se trataba de grabar a Carlos, que venía detrás mío).

De tal manera que, a pesar de ir bien enfocada, la imagen que sale queda parcialmente tapada por mi hombro derecho y parte de la mochila de hidratación. De todas maneras, alguna cosa se podrá aprovechar. Además, ahora sabemos un poco más acerca de cómo sacarles el mejor partido.

La ruta, corta en kilometraje y larga en el tiempo, intenté que fuera divertida y entretenida, cosa que creo que conseguí. Por lo menos yo la disfruté mucho, haciendo algunos de los senderos y trialerillas que conozco por la zona, enlazando unos con otras por caminos que no me canso nunca de recorrer.

Corto pero sin descanso (teóricamente) 


Restos de alguna juerga juvenil



Por supuesto las risas fueron tónica constante de la jornada, y es que en algunos momentos nos tendrían que haber grabado a nosotros, que era para vernos. Muy divertida la mañana, ya repetiremos con mejor saber hacer reportero, y mejor estado físico, que aunque fueron pocos los kilómetros y el desnivel, yo no fui sobrado en ningún momento.


En definitiva, una buena mañana de sábado en compañía de Carlos, riéndonos mucho, disfrutando de la montaña, que está perfecta para salir a dar una vuelta por ella, y de la bici, rodando por zonas de esas en las que intentas mejorar un poco como ciclista. Y pasando un buen rato intentando hacer unos vídeos divertidos.

Ya sólo me falta ponerme algún día a editarlos y poder “enseñar” alguno. A ver si se los paso a Carlos, que está más animado con esto, y cuelga alguno. Aunque me parece que me voy a poner yo mismo...


Bruno

miércoles, 7 de diciembre de 2011

HOY, MONTAÑA


El planteamiento para estos días era: día de fiesta, carretera. Día laborable, montaña. Así que ayer por la tarde ya dejé preparada la ”mountain” para hacer una salidita por los caminos  que tengo por aquí cerca.

Cinco semanas hacía que no la tocaba. Suerte que no estaba muy sucia. Cuando la levanté un momento para moverla me quedé sorprendido de lo mucho que pesa. ¡Qué barbaridad! La verdad es que a mí nunca me ha parecido una bici pesada, aunque sí es cierto que ligera tampoco es.

Pero después de haber hecho las dos últimas salidas con la “peso pluma” de carretera, ésta parece un muerto. Eso sí, tal y como me he subido en ella me he sentido muchísimo más cómodo y seguro que con la flaca. Por mucho que pueda llegar a acostumbrarme, mi bici “ideal” siempre será la de montaña.

El plan para la salida de hoy era el mismo que ayer, pero por montaña. Levantarme a una hora prudencial, que me hubiera permitido dormir unas cuantas horas, y desayunar tranquilamente, para salir cuando el sol ya llevara rato calentando el ambiente.

Queriendo simplemente pasar un buen rato, sin forzar demasiado, y sin buscar grandes pendientes, he hecho una ruta por caminos de sobra conocidos (lo cual no quita para que me sigan pareciendo muy guapos), y descubriendo también algún sendero nuevo, que un poco de aventura siempre viene bien. Algunos vídeos grabados, y tres o cuatro fotos de esas de compromiso, que el blog exige.

En el estanque de la Font de Sant Ponç

En el mismo paraje


En total, 25 kilómetros en 2 horas de pedaleo, con 680 metros de ascensión, en un recorrido bastante rompepiernas que me ha tomado 3 horas recorrer.

Nada que ver con el de ayer


Una mañana buenísima para hacer ciclismo de montaña, con sol, una temperatura aceptable, y algo de humedad en algunas zonas que las hacía aún más bonitas. Una caída tonta sin consecuencias, y sensaciones más o menos buenas para el momento de forma en el que estoy. Y claro, después de muchos días sin molestias, hoy ya me noto el tendón fatigado. Ya vendrán tiempos mejores.


Bruno

martes, 6 de diciembre de 2011

QUE GANAS TENÍA


Salida regenerativa mentalmente hablando la de hoy, ya que llevo todo el mes intentando quitarme de encima un resfriado repetido que me mantiene en un estado de ligero malestar continuo que me quita las ganas de salir y pasar frío.

Así que, aprovechando que no trabajo hasta el lunes y que hacía un día buenísimo, me he decidido a salir a dar una vueltecita con la bici y quitarme así el mono de hacer ejercicio al aire libre, disfrutando del sol y del aire “puro”, que hacer spining en casa está bien, pero no es lo mismo.

Como hoy era fiesta he decidido aprovechar que habría menos coches por la carretera y he sacado a pasear a la “Spe”, repetiendo la salida que hiciera hace dos semanas, pasando por La Palma, Pallejà, Sant Andreu de la Barca, Martorell, y Gelida, para volver a Corbera subiendo por La Creu Aregall.

Después de cruzarme con menos coches que ciclistas (lo de siempre, alguno saluda, la mayoría no), y con las pulsaciones igual de altas que la última vez, he llegado a Gelida con la rara sensación de que me cuesta más mover los pedales en la bici de spinning que en la “de verdad”. Pero claro, no puede ser.

Nada más empezar a subir hacia La Creu veo a pocos metros de mí a un carretero que parece que no sube muy lanzado y que le podría coger y pasarlo. Casi prefiero ir yo sólo, así que intento ir a mi ritmo y no tratar de cogerle. El caso es la distancia ni crecía ni disminuía, con lo que al final he optado por apretar un poco durante unos segundos y darle alcance. Es que me sabía mal usarlo de referencia teniéndolo tan cerca.

Hemos ido ya juntos hasta Corbera, pues resulta que Jordi, que así se llamaba, era de Molins de Rei. Buena ruta se ha pegado él, ya que venía de Vilafranca habiendo pasado por Begues. Le salían unos 100km, me dijo.

Como anécdota comentar que la subida a La Creu la he hecho en el mismo tiempo que el otro día, segundo arriba, segundo abajo. Y yo que pensaba que habría tardado menos. Es lo que ocurre cuando vas acompañado, que parece que los kilómetros pasan más rápido.

Llegando a Corbera


En definitiva, una salida corta pero que me ha ido de maravilla, pues después de dos resfriados en tres semanas, y de salir solo una vez en todo el mes, se me estaba poniendo ya cara de enfermo.

Por supuesto los números son muy flojillos, 40 kilómetros en 1 hora 50 y poco de pedaleo, y 650 metros de ascenso, y aunque al llegar a casa he estado a punto de hacer un rato más, he pensado que ya estaba bien y que tampoco se trataba de “forzar la máquina”, no sea que recaiga del resfriado…

Idéntico al de la última salida


A ver si estos días puedo hacer dos o tres saliditas cortas más. La próxima, con la de montaña.


Bruno


jueves, 24 de noviembre de 2011

ESE SOLECITO BUENO


Entre las lluvias de este mes y el catarro que pillé han sido tres las semanas que he estado sin coger la bici. Algún día de estática, y esta semana tirando de bici de espininnnngggg barata comprada hace unos días.

Ayer por fin volví a salir. Ese solecito bueno, ya era hora que volviera. Por supuesto había que salir con la de carretera, que desde que la estrené no la había vuelto a coger.

El recorrido elegido, corto pero suficiente teniendo en cuenta mi estado actual: de Corbera a Martorell pasando por Pallejà y Sant Andreu de la Barca, y vuelta a casa por Gelida.

Un poco torpe e inseguro en los primeros kilómetros (esto de no llevar los frenos “a mano” me descoloca bastante), una vez pasado Martorell y alejado de la vorágine automovilística ya me encontré más a gusto.

¡Qué alivio!


A pesar de haber estado presente durante todo el día, a las cuatro y media de la tarde en la zona entre Martorell y Gelida el sol está ya tapado por las montañas y la carretera presenta varios tramos con humedad. El ambiente no era caluroso precisamente.

Subida hacia La Creu Aregall sin forzar el ritmo, que las piernas no están para alegrías y las pulsaciones van más altas de lo habitual.

Qué buena compañía


Corono el alto en un buen tiempo si hubiera ido con la de montaña, y bajo hacia las afueras de Corbera sin apretar lo más mínimo.

Llego a casa con poca luz y con la temperatura empezando a no ser agradable. Total, 40 kilómetros en 1 hora 52 minutos, con 650 metros de desnivel acumulado.

Fácil


Me noto más fatigado de lo normal para una salida de ese tipo, pero lo lógico teniendo en cuenta las últimas tres semanas. Suerte de haber pedaleado un poco en casa estos últimos días.

Hoy, entre que la bici esa de spinning me carga mucho la parte alta de la espalda, y que con la de carretera me como todas las irregularidades del asfalto, me dolía bastante todo el cuerpo, como si me hubiera pegado una paliza de las buenas.

Pero me parece que también tiene que ver con que me estoy acatarrando otra vez. Según pasan las horas me encuentro peor. Veremos cómo me levanto mañana, que encima en el trabajo estoy ya en turno de madrugones.

A saber cuándo vuelvo a salir. Si es que no se puede ser un flojo…


Bruno

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EL TURÓ DE CAL BECÓ


Ayer me levanté con más ganas de bici. Quería rodar un poco para estirar las piernas después de la ruta del pantano, y estuve a punto de salir por carretera, pero al final me apeteció más dar una vuelta por la montaña.

Un recorrido típico para ir calentando, haciendo el camino de Can Casildo y un sendero cercano, y luego subiendo por el Cau de la Guineu hasta la explanada de la nacional, donde decido investigar unos caminos que hay bajando por Cal Becó, y que “casualmente” llevo instalados en el gps.

Con base en el Turó de Cal Becó, hice un par de caminos y senderos que suben o rodean a esta colina, y que, aun siendo un recorrido corto, es un añadido interesante para cuando haga otras rutas.

En la cima del turó

Por "gastar carrete"

Un sendero interesante


Dejé para el final el recorrido que tenía menos claro, y que acabó por hacerme dar la vuelta un par de veces, y tener que hacer alguna subida a pie debido a la exagerada pendiente que tenía.

Eso sí, si consigo hacer ese zona mala de bajada y conectarla con el camino que rodea al turó, me saldrá un tramillo muy, muy interesante. Y duro, porque las pendientes son importantes.

Hasta aquí, un sendero de bajada muy guapo. Lo malo fue dar la vuelta y subirlo

No sé si cuando lo haga al revés me atreveré a bajar por ahí

En el gps se ve muy claro

Pues le haré caso...


Después de la investigación volví hacia Corbera haciendo el sendero de la Font de Sant Ponç, y el que ataja el camino del Cau de la Guineu, que tenía ganas de hacer alguna bajadita divertida. Luego, asfalto hasta el pueblo, y subida por el campo de fútbol, donde hice el pico de pulsaciones.

No se aprecia, pero hice varios rampones tremendos


Total, 22 kilómetros en 1 hora 53 minutos, con 610 metros de ascenso acumulado. Y sobre todo, pasándomelo muy bien.


Bruno

martes, 1 de noviembre de 2011

EN BUSCA DE LA RUTA PERDIDA


No pudo ser, pero lo intentamos.

Ayer lunes nos juntamos Xavi E., Ramón, Carlos, y yo, con la intención de ir desde Sant Boi hasta el Pantà de Foix siguiendo una ruta que había trazado Carlos en el ordenador días antes.

Claro, cuando sigues un recorrido “hecho sobre el papel” lo más fácil es que luego, sobre el terreno, la cosa cambie.

Desde Sant Boi a Sant Climent por senderos, y desde allí hacia hacia Begues subiendo por la Serra de Roca Galena, para luego hacer una serie de senderos antes de iniciar la bajada que nos llevaría hasta las inmediaciones de La Plana Novella.

Todo bien de momento, pues el recorrido era perfectamente conocido. La mañana, nublada y fea, se mantenía a una temperatura “correcta”.

Fue a partir de que empezáramos a recorrer los caminos “nuevos” cuando la cosa se empezó a torcer un poco.

Después de hacer un bonito y largo tramo por un camino casi convertido en sendero debido a que estaba bastante cerrado por la vegetación, seguramente por la escasa o nula frecuencia de paso de gente por allí, empezamos a notar las consecuencias de ir “a la aventura”.

El camino se acabó y tuvimos que seguir adelante por el lecho de una riera (Riera de Jafre) que habíamos mantenido en paralelo a nosotros durante todo el tramo anterior. De repente nos vimos intentando pedalear por una zona totalmente pedregosa que nos hizo tener que bajarnos de las bicis y, salvo en momentos puntuales, no volver a subir a ellas hasta muchos cientos de metros y de minutos más tarde.

A medio camino de nuestra meta, aprovechando para relajarnos un poco

Como dijo Xavi, "si lo sé, no me traigo la bici"...


Para más inri, llegó un momento en el que el track que seguíamos en el gps nos mandaba subir por un terraplén bastante empinado que daba a un sendero casi imposible de recorrer, incluso con las bicis a cuestas.

Decidimos dar un rodeo siguiendo por el arroyo, hasta que poco después volvimos a salir a caminos más transitables.

Había sido un tramo malísimo, de mucho patear, de castigar a las rodillas sorteando rocones, y de cargar innumerables veces las bicis a la espalda. Pero el buen rollo que llevábamos hizo que nos fuera un poco más soportable. La aventura es la aventura.

Seguimos unos minutos por un tramo que ya conocíamos del día que fuimos a Sitges, y enseguida nos tuvimos que desviar para seguir con las órdenes que nos daba el gps. Sin tenerlo muy claro nos metimos por un camino muy chulo que acabó convirtiéndose en una trialera de subida, de aquellas rompepiernas que según las subes piensas en lo guapo que debe ser bajarla.

Una buena subida de pulsaciones y las piernas dando todo lo que podían, hasta que pudimos continuar por terreno más “agradable”.

Un rato después, según disfrutábamos de un rápido tramo de bajada cercano a la urbanización Mas Milà, llegamos a una masía solitaria (“els sumidors”) de la que salieron dos perros a saludarnos. Tras algunas dudas, nos acercamos en grupo al perro que nos esperaba en medio del camino, y pudimos seguir adelante sin más consecuencias.

Después de hacer unos pocos metros por la carretera que va de Canyelles a Sant Pere de Ribes, nos metemos por una calle que se anuncia como sin salida, y en la que vemos un par de carteles de perros peligrosos. “Por suerte” la calle acababa en una verja de entrada a una masía (el racó), por lo que tuvimos que darnos la vuelta.

Gracias al gps pudimos encontrar una alternativa a esa calle cortada. Lástima que en el gps no ponía que esa alternativa consistía en subir por una trialera imposible, que nos castigó aún más las rodillas, y también los ánimos.


Mentalizándonos antes de iniciar la "escalada"

Unas cuerdas no nos habrían ido mal


Cuando por fin pudimos superar la trialera aún nos quedaba el regalito de una tremenda subida que, a mí, después de ver en el gps “26%”, se me quitaron las ganas de subirla pedaleando.

Una vez acabó el suplicio vinieron un par de perrillos a darnos la enhorabuena. Qué majos ellos…
Estábamos en un grupo de casas llamado Els Vinyals, y yo había lanzado hacía unos minutos la propuesta de “abortar la misión”.

Eran cerca de las dos de la tarde y nos faltaban 14 kilómetros para llegar al pantano. Previendo que esos kilómetros pudieran ser como los últimos, a medias de 4 ó 5 km por hora, subiendo tramos a pie, sin saber qué podríamos encontrarnos, y teniendo en cuenta que Carlos llevaba ya mucho rato con dolor en una rodilla, que a Ramón y a Xavi les “achuchaban” desde sus casas, y que yo no lo veía muy claro, decidimos “felizmente” dar por concluida nuestra aventura.

Tocaba ahora encontrar un camino para llegar hasta Vilanova i la Geltrú, desde donde cogeríamos el tren hasta Viladecans.

Una foto medio buena desde dentro del tren

Éste fue el tramo más fácil de toda la ruta


Desde Viladecans hasta Sant Boi en bici, y ya cada uno para su casa.

Total, 60 kilómetros y 1225 metros de ascenso acumulado, para una ruta de casi 7 horas y cuarto (sin contar el tren), y 5 horas y 20 minutos de “movimiento”. Y no digo pedaleo, porque andando estuvimos por lo menos 1 hora.


La parte que no hicimos (menos mal) era un sube y baja continuo


Aunque pueda parecer que no, yo me lo pasé muy bien, y creo que los demás también. Tuvimos que pasar por zonas un poco malas, sobretodo la parte del lecho de la Riera de Jafre, que nos cascó bastante y nos hizo perder mucho tiempo y ganas. Tuvimos algún encuentro perruno, y subimos cuestas durísimas, pero también hicimos senderos muy guapos, bajadas rápidas, y disfrutamos de vistas impresionantes en algunos momentos de la ruta.

Y sobre todo, hubo muy buen rollo entre nosotros en todo momento.
Lástima que no pudimos conseguir nuestro reto. Pero nadie podrá decir que no lo intentamos.


Bruno

jueves, 27 de octubre de 2011

¡AHORA SÍ!


Nunca había llegado a casa tan contento después de haber hecho tan pocos kilómetros. O por lo menos, no lo recuerdo.

Hoy he salido a probar mi última adquisición...

"La sustituta"


Al final decidí que la “Espe” que me había comprado, además de no ser de mi talla, tampoco llevaba unos desarrollos que me gustaran. Así que volví a la tienda, pero no a que me la cambiaran por una de mi talla, sino a llevarme una mejor.

Estuve haciendo cálculos sobre los desarrollos que vi que llevaban otros modelos, y al final me pareció que lo mejor era gastarse unos cuantos euros más y comprar una bici que me convenciera de verdad. ¿Para qué me iba a quedar una con la que “no las tenía todas conmigo”?

Así que devolví la de triple plato y me llevé a una de sus "hermanas mayores”, equipada con compact. He pasado de un 52x42x30 y 13x26 de 8 velocidades, a un 50x34 y 12x30 de 10 velocidades. Nada que ver. Esto es otra cosa.

Más dientes que un tiburón...


Ayer fui a recogerla a la tienda (han tardado más de lo que me dijeron, pero es igual, lo bueno se hace esperar), y esta mañana me he levantado pronto para salir a probarla, dándome igual si me pillaba la lluvia o no. Cómo cambia la mentalidad cuando tienes ganas de hacer algo.

Destino: La Creu Aregall.

Nada más salir de casa, y a pesar de empezar ya con “todo puesto”, me he dado cuenta enseguida de que movía los pedales con mayor facilidad que con la otra.

Si el otro día empecé a subir medio de mal rollo, esta vez ha sido todo lo contrario. He subido con muchas ganas y disfrutando de la bici.

Con el buen rollo me he puesto a hacer fotos...

... con la cámara buena, por supuesto


A un ritmo bastante vivo he llegado arriba pulverizando todos mis registros anteriores. ¡Jajajajaja! ¡Ahora sí, ahora sí!

Desde el otro lado del alto, más contento de lo que expresa mi cara


Si incluso he llegado a poner el plato grande durante unos pocos metros. Jajajaja, sólo unos pocos.

Llevando dos platos y 10 piñones tiene mejores desarrollos que la de triple plato, e incluso permite más juego con la cadena, pues hay que mover muchos piñones para hacer que se cruce en exceso.

Los mandos del cambio son mejores, y las manetas de freno llevan incorporada la palanquita para bajar plato o piñones, que la otra la llevaba por encima del manillar y era incomodísimo.

Cambian un par de cosas más. Que si las llantas, que si las vainas traseras…

En definitiva, que esta sí que sí. Me he gastado un poco más, pero al menos ahora me quedo tranquilo y convencido de que he hecho una buena compra. Ahora ya me puedo apuntar al Tour…


Bruno

miércoles, 26 de octubre de 2011

PERROS CALLEJEROS


Salida ayer de las que llamo de compromiso, porque o salía ya o me olvidaba de cómo se pedalea…

Con poco tiempo y parecidas ganas, he salido de casa vestido de largo por primera vez desde hacía meses. Al menos los guantes los he llevado cortos.

Según empiezo a dar pedales me noto un poco raro. Cinco minutos después me doy cuenta de que voy sin las gafas. Bueno, da igual pienso, para el rato que voy a estar… Mi objetivo es simplemente subir a La Creu Aregall, y según me vea, bajar hasta Gelida. Pero va a ser que no.

Antes de iniciar la subida a La Creu me acerco hasta L’Amunt para calentar un poco más. Incluso se me pasa por la cabeza dedicarme a hacer dos o tres veces el recorrido Corbera-L’Amunt-Corbera, para así intentar hacer una salida medio rodadora, que no me apetecía mucho forzar los tendones en subida. Pero eso puede ser muy aburrido, quiero subida.

Un poco antes de llegar a la rotonda donde tengo que dar media vuelta para encarar hacia La Creu, perraco suelto a la vista. Parece que no se percata de mi presencia porque anda olisqueando y meando por ahí, pero al final me ve, y según paso se acerca a “saludarme”.

Como voy bastante lanzado sólo hace un amago de acompañarme, y lo dejo atrás rápidamente. El problema es que tengo que volver a pasar por ahí. ¡Joder!

Me quedo como un tonto dando vueltas a la rotonda pensando qué hacer. Me asomo y el perro sigue allí, “esperándome”. Decido dar alguna vuelta más a la rotonda, ahora hacia el otro lado, que me estoy mareando y todo, y esperar un poco más a ver si aparece algún coche que vaya en esa dirección y me sirva de parapeto.

Mis plegarias son escuchadas y al poco aparece uno. Rápidamente maniobro para situarme a su lado y nos acercamos al perro. ¡Pues no se le ocurre otra cosa que “tirarse” al coche! Yo, mientras, a toda leche por el “lado bueno”. El coche gira para meterse por otra calle y casi se come al perro, que se aleja medio quejándose de un golpe o un pisotón en alguna pezuña. ¡Qué se joda!

Parece mentira, pero al salir de casa ya tuve el presentimiento de que me iba a encontrar con algún perro. Ya me ha pasado varias veces en las últimas semanas y me estoy empezando a cansar. ¿Porqué cojones tienen que dejar a los perros sueltos para que hagan sus necesidades y vuelvan a su casa cuando quieran?

Ya tengo medio decidido hacer una campaña de denuncias ante el ayuntamiento para que pongan fin a esta mala costumbre.

Bueno, pues después del incidente tocaba subir a La Creu.
En principio iba a ser una subida tranquila, usando desarrollos cortísimos para no forzar las piernas. Pero acabé metiéndole caña, quizás influenciado por el incidente perruno, o quizás porque quise aprovechar un poco más tan corta salida.

Llegué arriba en el mejor tiempo de los que tengo constancia, y para bajar un poco las pulsaciones encaré la calle que lleva a la cruz. Según iba pensando que la última vez que pasé por allí tuve otro encontronazo con un perro (éste incluso estaba con su dueño, manda cojones), ¡zás!, otro perro suelto unos metros más adelante. Ya no quise arriesgarme y me di la vuelta. ¡Vaya mierda de gente! Los dueños, claro.

Pues nada, me paro a hacer unas fotos tontas en la parada del autobús, y el móvil, que hacía unas fotos malísimas, ya ni siquiera las hace. Vaya suerte la mía. Encima me noto un poco mareado, supongo que de la caña que me he metido subiendo.

Hago unas cuantas pruebas más con el móvil, y al final desisto y me vuelvo para Corbera.

Antes de llegar a casa me paro a comprar el pan… y un par de cruasantitos de chocolate. Mmmmmmmm, ¡qué buenos estaban!
Sin duda, lo mejor de la salida.

"Durísimo"


17 kilómetros y medio
57 minutos
400 metros de ascensión

Bueno, al menos he salido.


Bruno

domingo, 23 de octubre de 2011

SENDERISMO POR CAN RIGOL


Para rematar la semana ayer salí a correr otra vez. Lo que pasa es que en el calentamiento previo me metí por un sendero que quería investigar hace mucho tiempo, y acabé por pegarme una pateada de 2 horas. Bueno, no hubo carrera, pero hubo senderismo.

Llegando a Sant Ponç


Yo pensaba que el sendero, que en la parte “visible” es realmente una trialera de subida imposible para la bici y por eso nunca me aventuré a recorrerlo, acabaría un par de cientos de metros más arriba, en la cima de esa colina. Eso había visto en los mapas. Pero no, siguió y siguió, e incluso se bifurcó un par de veces, con lo que me picó la curiosidad de saber dónde iría a parar.

Imposible subir en bici (montado)


Para un día que voy sin gps y sin cámara de fotos, me tiro dos horas por caminos desconocidos haciendo fotos malísimas con el móvil de “paseo”. Es lo que tiene la improvisación.

"Bonita" foto

Un sendero entretenido

Intentando sacarle partido al móvil


Bueno, me lo pasé muy bien investigando esos senderos, y la caminata de dos horas bien suple a la media hora de correr que tenía previsto hacer. Una cosa por la otra.

Gran parte del recorrido fue de subidas difíciles, con mucho pedrolo suelto y buenas pendientes, que además de hacer trabajar la musculatura, me hacían pensar en lo mal que lo iba a pasar mi rodilla a la vuelta, cuando tocara bajarlas.

Ni así sale bien la foto

Muchas zonas como ésta


Al final acabé por no dar la vuelta, sino que seguí hasta que el sendero llegó a un camino que ya sí conocía de mis andanzas con la bici, y que me permitiría regresar al coche por una zona más suave en el trato a las articulaciones.

"Salvado"

Una presa de los "cazamatas"

Las huellas de los "cazamatas"

Hay gente que "no debe saber" que tenemos deixalleria en el pueblo

Por estas montañas, además de jabalís tenemos cerdos


El único problema fue que tenía que atravesar una zona de una urbanización en la que podía encontrarme con algún perraco suelto, de esos que suele haber en las calles solitarias de las zonas más alejadas de algunas urbanizaciones.

Tras mucho pensarme por dónde volver, me hice con una rama medio seca que convertí en bastón-palo defensivo, y crucé la urbanización acompañado por los ladridos de todos los perros que me iban “saludando” a mi paso. Un par me encontré sueltos, pero por suerte pasaron de mí. Era la hora de la siesta y seguramente ya habrían comido…

Una de éstas me habría ido bien


Después de pasar ese mal rato acabé llegando sin incidencias al coche, completando una caminata de, calculo, entre 6 y 8 kilómetros.

De vuelta, dos horas después


Una buena manera de acabar una semana en la que he salido a correr dos veces, he hecho estática otras dos, y una vez he salido con la bici. Todos los días he hecho algo, de poca duración, pero que me ha ido muy bien para mantener a raya dolores y fatiga general en las piernas. Que últimamente, después de cada salida en bici, me pasaba varios días con las piernas muy cargadas y los tendones doloridos.

A ver si la semana que viene sigo con esta dinámica, e incluso aumento un poco las distancias o las intensidades.


Bruno