Sin metas pero con objetivos, sigo disfrutando de las bicis y de otras actividades. Intento aprender continuamente para mejorar como persona, física y mentalmente. Este blog sigue siendo una especie de diario personal en cuanto a lo ciclístico, pero va siendo hora de ir añadiéndole algunas cosas más que también captan mi atención...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

11 de agosto 2015. EL TURÓ DE L'HOME. CUATRO AÑOS DESPUÉS, Y CON UNOS POCOS DIENTES MÁS.


Pues sí, con unos pocos dientes más, pero no en la boca sino en la bici...

Envalentonado con el cambio de desarrollos en la Espe, y después de bastante tiempo de darle vueltas a esa posibilidad, al final me atreví, y cuatro años después de haber hecho exactamente la misma ruta con la bici de montaña hice por fin la tan esperada para mí subida al Turó de l'Home en bici de carretera.

Un reto largos años pretendido, y nunca intentado por la dura certeza de no estar en condiciones de realizarlo.

Ahora, después de haber estado la semana anterior haciendo algunas subidas de cierta entidad, me he visto en condiciones (más por la ayuda mecánica de unos desarrollos más cortos que por mi buen estado físico) de afrontar por fin esa ruta tan guapa y tan dura tanto tiempo postergada.

En agosto del 2011 hice cuatro salidas seguidas al Turó de l'Home, a cual más guapa, todas saliendo desde Montseny, el pueblo, y en todas subiendo hasta el Turó. Un par combinando asfalto y tierra, otra casi toda por montaña, y la última totalmente por carretera.

Esa última, que es la que iba a repetir ahora con la flaca, consistía en salir de Montseny, subir hasta La Costa de Montseny, bajar a Mosqueroles, subir por Campins hacia Santa Fe del Montseny, subir al Turó de l'Home, y ya bajar hasta Montseny directamente por La Costa.

Aquello no te lo acabas



Una ruta que ya sabía que iba a ser guapísima, y muy dura también. Al menos para mí, y para mi nivel ciclístico y estado de forma actual.

La vez anterior, en un estado de forma mucho, pero mucho mejor que el actual, la hice "sin mayores problemas" ayudado por los cortos desarrollos de la Lapierre de montaña. Y ya en aquellos días vi bien claro que hacer esas subidas con una bici de carretera tenía que ser realmente duro.

Desde entonces el Turó de l'Home ha sido para mí una referencia constante a la hora valorar tanto mi estado de forma como los desarrollos de mi bici de carretera.

Por ejemplo, cuando compré la primera Espe que tuve, que me duró una sóla salida, y que cambié por la actual porque aquella, a pesar de llevar triple plato, llevaba unos desarrollos con muy malas combinaciones, recuerdo que le dije a Carlos"si cuando salgo de casa ya llevo todo el desarrollo puesto, ¿qué voy a hacer el día que me dé por intentar subir al Turó de l'Home o subidas de ese estilo?".

En fin, que ahora que le había puesto el cassette de 11x32 y había subido ya un par de pendientes importantes, había llegado el momento de afrontar de una vez por todas esa ruta que tantas ganas tenía de hacer con bici de carretera.

Con el desfase de horarios que llevo en vacaciones, y por esa filosofía que tengo, que creo que es mejor salir tarde pero convencido y bien mentalizado, que salir pronto y sin tenerlas todas contigo, el día elegido para hacer la ruta acabé saliendo de casa a las dos de la tarde rumbo a Montseny.
Eso sí, con muchísimas ganas, y convencido de que, sí o sí, iba a ser capaz de subir hasta la cima del Turó.

Pocos minutos después de las cuatro de la tarde, sin importarme lo más mínimo empezar la ruta a una hora tan tardía, daba las primeras pedaladas con un entusiasmo y una ilusión propios de otras épocas más gloriosas.

Salida de Montseny bajando algo así como un kilómetro, y ya nos desviamos a la izquierda para coger la carreterilla que, durante unos tres kilómetros de subida constante, siempre rondando el 10%, nos ha de llevar a la urbanización La Costa de Montseny.

Muy contento aún a sabiendas de lo que me esperaba

La carreterilla, para disfrutar

Mi destino, tan cerca y tan lejos...



Al llegar a La Costa de Montseny dudo y sigo subiendo, pensando que quizá será mejor hacer el recorrido a la inversa de como lo hice en 2011, para así llegar a la base del Turó en menos kilómetros y con más posibilidades de ser capaz de subirlo.

Sin embargo, además de que he ido con la intención de hacer la aproximación al Turó por el lado largo y no es cuestión de rajarme nada más empezar, pienso que también será mejor hacer la última subida cuando el sol no pegue con tanta fuerza. Así que doy media vuelta y empiezo a bajar en dirección a Mosqueroles.

Siete kilómetros de chula bajada después (me parece que en la marcha "Subida al Turó de l'Home" éste es el recorrido que hacen de subida desde Sant Celoni), y ya pasado Mosqueroles, me desvío hacia Campins, donde he de superar un par de calles de fuertes pendientes por culpa de unas obras en la carretera.

Vendrán ahora veinte kilómetros ininterrumpidos de subida (¡cómo me mola!) en dirección a Santa Fe del Montseny, por una carretera con una pendiente del 5-6% casi siempre constante, que me permitirá coger un ritmo más o menos relajado que me lleve "sin mayores problemas" hasta la base del Turó de l'Home, donde ya sí tendré que dar todo lo que me quede en las piernas.

Los metros de ascenso se empiezan a acumular

Aún  podía permitirme hacer un poco el tonto

Por suerte aquellas nubes acabaron por desaparecer

Tramos muy guapos durante toda la subida

Unas sombras que se agradecen

Por encima ya de los 1000 metros

Zonas espectaculares

¿El Montnegre?

Creo que sí

Chorrocientas fotos que hice...

Aproximándome ya a Santa Fe...

... por este tramo realmente bonito


Está tan tapado que el móvil no hace bien las fotos

Y justo antes de llegar a Santa Fe, el desvío hacia el Turó

Se me empieza a notar el cansancio acumulado

Después de pasar un duro tramo que llegó al 16%

Parecía que no, pero al fin aparece el Coll de Santa Helena...

... parada obligada para avituallarme, y vaciar líquidos corporales antes de afrontar la dura última subida

Los números eran ya importantes



Bueno, eran casi las siete de la tarde, hacía un día espléndido, estaba "algo" cansado, y sabía que los pocos kilómetros que me faltaban iban a ser realmente duros. Seguramente tardaría una hora o así en hacer la subida al Turó, y no tenía claro cómo me iba a encontrar la carretera ni si sería capaz de subir sin tener que pararme a descansar en algún momento. Lo único que tenía claro era las muchas ganas que tenía de conseguir llegar a la cima y poder decir que por fin había subido al Turó de l'Home en bici de carretera.

Había elegido bien el sentido del recorrido. A esas horas el sol ya no pegaba tan fuerte



Nada más empezar la subida, el asfalto realmente destrozado, con muchos agujeros, y pedrolos como puños de gordos que hacían muy difícil encontrar una trazada buena. La pendiente desde el primer momento se planta ya en torno al 8-10%, con momentos puntuales del 12%.

A esas alturas de la ruta no iba ya muy sobrado como para aguantar esas condiciones por mucho tiempo, pero sabía que vendrían tramos más llevaderos.

No es éste el tramo con peor asfalto de la subida, había otros en un estado lamentable

Realmente me quedaba un buen trozo todavía



Andaba yo pensando que si la pendiente se mantenía en torno al 8-10% y los tramos de asfalto roto dejaban de hacer acto de presencia, quizás podría llegar arriba sin mayores complicaciones.
Pero claro, esto el es Turó de l´Home, y cuando crees que peor no puede ser...

Veengaaaa, un tramito del 14% para recordarte que para estos retos no basta con poner un piñón más grande, hay que estar mínimamente en condiciones de afrontarlos.

Bueno la verdad es que así estaba yo, en las condiciones mínimas exigidas. Pues nada, a apretar bien los pedales, a hacer un par de eses, ver en el gps que vas a menos de 5 km/h, y a ponerte de pie sólo unos pocos segundos porque ni fuerza para eso tienes ya...

La verdad es que en este tramo lo pasé un poquito mal

Al menos aquí el asfalto estaba en buenas condiciones

En cambio yo ya no estaba muy fino...

Por suerte ahora ya sí que quedaba menos

Última curva de derechas y la agradable visión de las antenas

Estaba hecho polvo, ¡pero muy, muy, muy contento!

¡Reto conseguido!

Pero claro, que el asfalto acabe en las antenas no me iba a impedir subir a lo más alto...

Si hay que hacer bicitreking, pues se hace...

Me costó lo suyo, pero lo conseguí

Por fotos que no sea



Pues ya estaba hecho. Un último avituallamiento, el envío de foto y ubicación a unos cuantos, para dar fe de que sí, allí estaba yo, y ya dispuesto a volver a Montseny, que empezaba a ser tarde y tampoco era plan que me oscureciera.

La bajada, no tan rápida como podría ser, porque tan destrozado está el asfalto que has de ir con mil ojos, y frenando constantemente, para no pegar un llantazo ni sufrir una caída que hubieran estropeado una tarde tan fantástica.

Casi una hora tardé en subir, y sólo un cuarto en bajar, que ya es bastante.
Y en otros 25 minutos más, casi todo de bajada, me plantaba en Montseny, cinco horas después de haber salido, y con 56 kilómetros y casi 1800 metros de ascenso acumulado en mis piernas.
No estaba nada mal, la verdad.

Casi 25km seguidos de subida, los últimos seis realmente duros



Una vez guardada la bici en el coche, y con ropa seca, decidí quedarme en el pueblo y darme un merecidísimo homenaje gastronómico, que por supuesto me lo había ganado, y además de verdad.

Una ruta tan sencilla como chula, con paisajes y carreteras dignos de admirar y recorrer, y con unas características de kilometraje y ascensión que hacen las delicias de los que como yo disfrutan subiendo. Aunque vayas hecho polvo...


Para verla con más detalle, la ruta en el "wikiwiki"...

sábado, 8 de agosto de 2015

SEMANA DE PRUEBAS


Llega agosto y llegan las pruebas. Pruebas para ver si sería capaz de hacer cosas que se me pasan por la cabeza de cara a las vacaciones. Luego acabaré por no hacer nada, para qué engañarnos...

Pero por si me diera por hacerlas, antes tengo que hacer una serie de pruebas para creerme capaz de llevarlas a cabo . Ver si en mi estado de mala forma actual podría realizar unas ascensiones que tengo en mente, más o menos difíciles (bueno, las que me gustaría hacer son durillas, la verdad), y ver si a pesar de mi mal estado de forma sería capaz de hacerlas poniendo unos desarrollos aún más cortos que los que llevo (sí, con un 34-30 cualquiera sube paredes, pero yo no...).

En fin, que tanto si acabo por hacer o no algo especial este agosto, el sólo hecho de hacer estas pruebas ya me sirve para echarle unas horillas a la bici y subir algunas cuestecillas...



LUNES 3 DE AGOSTO.
A SANT JAUME DE MONTAGUT

Ya el agosto pasado hice una prueba parecida antes de atreverme a llevarme la bici a Zamora para subir a La Laguna de los Peces. En aquella ocasión me fui en coche hasta Sant Jaume dels Domenys para empezar desde allí una ascensión larga y tendida hacia el Pla de Manlleu, vía Pontons, para acabar la ruta bajando desde La Talaia, parte más alta de la carretera que baja hacia a S.J. dels Domenys, pero que no se considera puerto ni nada (al menos no hay ningún cartel que lo diga).

Veo ahora en el Wikiloc, y mirando rutas de otros ciclistas, que algunos a esa zona le llaman el Coll de Les Ventoses, y es que en los mapas se ve una zona cercana que se llama así, Les Ventoses.

Esta vez la idea era empezar la ruta al revés, subiendo hacia La Talaia, una ascensión de unos 7,5km con una pendiente que oscila casi siempre entre el 4% y el 5%, con momentos puntuales de más o menos porcentaje, y que daba por supuesto que haría sin mayores problemas.

La segunda parte de la ruta consistiría en ir hasta la Iglesia de Sant Jaume de Montagut, a la que se llega desde un desvío que hay en el Coll de la Torreta, a medio camino en la carretera que va desde Pontons hasta Santes Creus, y después de hacer una subida por una carreterilla que sólo había visualizado en el Wikiloc, y que, esa sí, daba por supuesto que me iba a dar más problemas...

En definitiva, de lo que se trataba era de probar qué era yo capaz de subir con mi cassette de 12x30, suficiente para la mayoría de ciclistas más o menos experimentados, insuficiente para mí, que soy de molinillo y de desarrollos siempre tirando a cortos o muy cortos.

La idea que tenía en mente, y ya tenía hablada con Jordi, "mi mecánico" de Cubelles, era ponerle a la Espe un cassette de 11x32, si el cambio trasero lo aceptaba, y ver entonces la diferencia con el 12x30 haciendo la misma ruta.

Para darle un poco más de dureza a la ruta la empecé a la una y media del mediodía, con el sol a pleno rendimiento, que a mí me gusta el calorcito (aunque un poco menos no me habría importado...).

La ascensión a La Talaia es muy llevadera ya que al tener una pendiente casi constante te permite llevar el mismo ritmo durante casi toda la subida. La carretera es muy guapa, con bonitas vistas según vas avanzando. A ver si me pongo la cutre bolsa en el cuadro para llevar la cámara a mano y poder hacer fotos en movimiento.

El final de esta ascensión lo delimita el desvío que lleva a la urbanización La Talaia Mediterrània (supongo que de ahí le vendrá el nombre a la subida). Un desvío que cogí pensando que valdría la pena por acumular algunos metros más de subida, pero que no fue así (vamos, que no valía la pena).


Una pequeña pérdida de tiempo y de fuerzas



De momento la cosa iba bien, ya que había hecho la primera ascensión sin problemas, y sin tener que llegar a poner el piñón de 30, que con el 27 me había bastado. Aunque quizás había subido un poco forzado en algunos momentos, que empezar la ruta ascendiendo y casi sin calentar no es lo que mejor le va a mis tendones y músculos.

Ahora tocaba hacer unos veinte kilómetros de tramos de ascenso y descenso (con tendencia a ir subiendo) combinados con algunos falsos llanos, que me llevarían hacia la ascensión seria del día, no por larga sino por dura, ya que me imaginaba que las pendientes iban a ser ya un poco importantes.

De camino hacia allí, malas sensaciones en las piernas, quizás por culpa del calor bastante sofocante que hacía, quizás también por haber empezado subiendo y sin haber calentado. Y también por no haber hecho la primera subida a un ritmo más relajado, que como quería probar qué porcentajes era capaz de subir con según qué desarrollos, pues la subí toda sin poner el 30, que en algún momento me habría ido bien para relajar las piernas.

Después de hacer unos cuantos kilómetros de más por culpa de dos despistes con el gps (que ya tiene tela despistarse por carretera llevando gps, jajajaja), acabo llegando al Coll de La Torreta (por donde creo que pasaron el La Vuelta 2014), y sin parar a hacer ninguna foto para no enfriar los músculos, enfilo la subida hacia Montagut sin tener muy claro qué va a pasar.

La subida empieza a saco, con un primer tramo cementado y bacheado que hace botar a la bici y dificulta aún más la subida, y con porcentajes que llegan puntualmente al 14%. Aún con todo puesto, llego con las piernas bastante cascadas y me tengo que poner de pie ya casi desde el principio, para luego suavizar un poco la pendiente y pasar a rodar mejor, ya por asfalto.

Me alegro pensando que ya está lo peor hecho, pero aunque ya no es tan duro la pendiente sigue rondando el 10-12% durante medio kilómetro más, para acabar ya sí lo más difícil casi un kilómetro después de haber empezado la subida.

Ahora serán unos tres kilómetros y medio más hasta la iglesia, que aunque no eran ni de lejos tan duros como el primer kilómetro, iba ya tan petado que no pensaba más que en llegar ya, y en que la carreterilla de asfalto bastante roto no acabara por convertirse en camino de piedras y tierra que me impidiera llegar dando pedales.

Llegué, petao, pero llegué



Una vez que recuperé un poco el resuello y la sangre volvió a mi cerebro, mis primeras reflexiones fueron que ni estaba preparado para hacer las ascensiones que tenía previstas para las vacaciones (teóricamente más duras que lo que había hecho hoy), ni llevaba un desarrollo suficientemente corto para afrontar pendientes de más del 10% mantenido. Qué triste, con un 34-30...

La conclusión clara fue que lo mejor era dejar esos retos para otras vacaciones, y que en éstas me dedicara a salir en bici algunos días haciendo cosas más asequibles, y a disfrutar también del tiempo libre haciendo otras cosas que no tuvieran nada que ver con la bici.

Bueno, ya pensaría en ello, que aún tenía que hacer el recorrido de vuelta. Suerte que ahora iba a ser casi siempre de bajada.

La iglesia de Sant Jaume de Montagut, perdida en medio de la montaña

Yo, perdido en medio de una montaña de dudas

Al no estar en el punto más alto de esa montaña las vistas no son espectaculares

Últimas fotos mientras me acababa de avituallar



Contento al menos por haber llegado hasta allí sin bajarme de la bici, inicio la vuelta hacia Sant Jaume dels Domenys con el culo bastante dolorido y las piernas bastante fatigadas.

La idea inicial era hacer, de vuelta, la subida al Coll d'Arca, tremenda corta subida que hay en una carretera que va desde Aiguaviva a La Juncosa del Montmell, y que días antes había estado investigando con el coche. Las rampas son, según sendas señales de tráfico, del 13% por el lado de Aiguaviva, del 17% por el lado de La Juncosa.

Por supuesto la idea quedaba totalmente desestimada. Ya lo probaría cuando le pusiéramos el 11x32...

Como yo no me considero para nada ni un profesional ni un purista del ciclismo, llevo un pequeño camelback en el que me cabe un litro de agua adicional a lo que llevo en los dos botellines "reglamentarios", además de que me sirve para llevar la documentación, el móvil, las llaves, y si hace falta un cortavientos también.

Así que no tuve necesidad de parar a por agua en ningún pueblo, y la vuelta a Sant Jaume dels Domenys la hice del tirón, sin parar para nada. Sufriendo sobretodo por el dolor en las posaderas, y forzando las piernas que iban ya con lo justo.

Una hora después de salir de la iglesia de Sant Jaume de Montagut llegué por fin a Sant Jaume dels Domenys, donde había dejado el coche para ahorrarme 50 kilómetros extra de carretera.

Una ruta muy guapa



Al final, una ruta muy satisfactoria en todos los aspectos, porque además de disfrutar del recorrido, de la carretera y de los paisajes, y de disfrutar sufriendo en la subida hacia Montagut, también me sirvió para darme cuenta (si no lo sabía ya) de mi estado de forma y posibilidades reales de cara a realizar alguna ruta con ascensiones realmente duras.

Y por supuesto, para tener aún más claro que si quiero subir por según qué sitios tengo que ponerle el 11x32 como mínimo...



JUEVES 6 DE AGOSTO.
A SANT JAUME DE MONTAGUT Y EL COLL D'ARCA

Mi mecánico no disponía de recambio del 11x32, pero sí del 11x34... así que por probar...
Pero ya nos imaginábamos que no iría bien, y no fue.
Así que después de mucho buscar encontré dónde comprar el 11x32, y se lo llevé para que me lo montara (sí, algún día aprenderé a hacer estas cosas por mi cuenta...).

La prueba de fuego: volver a hacer la misma ruta que el lunes, pero de vuelta atreverme con el Coll d'Arca, ya que pensaba que si ni así era capaz, ya me podía olvidar de empresas mayores.

Esta vez empecé la ruta a las once de la mañana, con lo que esas dos horas y media de adelanto respecto al lunes me iban a poner las cosas un poco más fáciles. "Cuatro vueltas" alrededor del coche para calentar y comprobar que el cambio no falla, y venga, enfilando ya hacia La Talaia.

Primeras impresiones: voy 1 km/h más despacio que con el otro cassette. Piñón de 27 el lunes, piñón de 28 hoy.
12x30:   12-13-14-15-17-19-21-24-27-30
11x32:   11-12-14-16-18-20-22-25-28-32
Pero también voy 10 pulsaciones por minuto más bajo. Aunque en eso también tendría que ver el haber salido antes y con menos calor. Pero sobretodo era, creo yo, por llevar un desarrollo más corto e ir en consecuencia más despacio y con menos esfuerzo.

Total, que llego arriba menos cansado, y con las piernas más enteras. De momento me gusta este cassette nuevo.

En el desvío hacia la urbanización La Talaia Mediterrània

Desde el mismo punto, observando destinos próximos



Después de la paradita me dirijo ya sin más paradas prevista hacia el Coll de la Torreta, para hacer la prueba de subir hacia la iglesia de Montagut con mi nuevo desarrollo. Voy seguro de poder subir con más facilidad y más sobrado que el lunes, pues me encontraba mucho mejor de fuerzas que el otro día. Supongo que había asimilado bien el entrenamiento y me había recuperado bien. Son las ventajas de estar de vacaciones y poder descansar bien.

Efectivamente, cuando inicio la subida veo que voy a poder aguantar más rato sin tener que ponerme de pie, pues el 32 hace bien su trabajo y me permite subir con más agilidad y menos problemas que el lunes con el 30.

Eso no quita para que la subida sea dura en su primer kilómetro e igualmente tenga que esforzarme y aplicarme al máximo. De todas maneras, el conocerla ya del otro día también me permite saber regularme mejor, y acabo llegando a la iglesia con muchas más reservas de fuerza que en la salida del lunes.

Foto casi parecida, sensaciones muy diferentes



Vería luego en los datos del gps que aunque sólo había tardado medio minuto menos que el lunes, había subido con una media de 13 pulsaciones por minuto menos.

Una parada más corta que la otra vez, y ya me subo a la bici para irme, convencido de mis posibilidades, hacia la otra prueba de fuego del día, el Coll d'Arca.

De bajada aproveché para inmortalizar mi paso por el Coll de La Torreta, que el otro día no quise parar más, que iba hecho polvo, jajajaja...

Dirección Santes Creus (otro día iré por allí, que ya tengo la ruta preparada...)

Subida hacia Sant Jaume de Montagut. Además se puede ir hasta Querol (para cuando esté muy fuerte...)

Dirección "de vuelta"



Después de las fotos sigo mi camino, ya más llevadero al ser ahora casi todo bajada, y me paro unos kilómetros más adelante en El Pla de Manlleu, pequeño pueblo en el que me aprovisiono de agua fresca en un bar.

Y ahora ya hacia la última prueba del día, a la que me dirijo confiado y con ganas de pasarla, sabedor de que con el cassette de 32 subiré "sin problemas" las rampas del 13% de la vertiente de Aiguaviva del Coll d'Arca.

Y así fue, subí sin problemas. Tan es así que me emperré en subir sin ponerme de pie, y aunque tuve que apretar bien los pedales, con el 32 fui capaz de hacer el corto tramo del 13-14% sentado.
La aproximación había sido un tramo de más o menos 1,5km que fue aumentando del 6% al 10%, llegando al final al citado 13-14%.

Desde el Coll d'Arca, mirando hacia La Cresta del Gall, en la Serra del Montmell

Mejor vista, desde La Joncosa del Montmell.
Algún día he de subir al Castell del Montmell (en el pico de la izquierda). A pie se puede. En bici no sé.

Por allí subí

Para hacer la foto tuve que caminar un poco



Bueno, ahora ya sólo quedaba bajar hasta La Juncosa del Montmell, y desde allí volver a Sant Jaume dels Domenys por una ruta que había preparado en el Wikiloc, pasando por La Bisbal del Penedés.

3 horas y media de pedaleo para una ruta muy guapa, que más adelante haré más larga



Al final me salió una buena ruta, en la que también aproveché para probar un asiento que me habían dejado (algo mejor que el mío, pero no mucho), y de la que me quedé muy contento por comprobar que con el cassette de 11x32 voy mucho mejor equipado para hacer esas subidas que tanto me gustan. Incluso en llano me parece que son mejores desarrollos.

Pero es que a mí, sobretodo, lo que me gusta es subir...

Para más detalles, la ruta en Wikiloc



VIERNES 7 DE AGOSTO. TONTEANDO POR LAS URBANIZACIONES

Ayer viernes simplemente salí con la bici para que el mecánico me ajustara un poco el cambio, que tanto por arriba como por abajo tocaba la cadena en el desviador. Y claro, ya que salía aproveché para probar los nuevos desarrollos subiendo unas cuantas cuestecillas de unas urbanizaciones cercanas...

Buenas vistas del pueblo



Como sólo iba a que me ajustaran el cambio salí sin gps, pero luego ya subido a la bici me animé y acabé haciendo unos pocos kilómetros y dándome el gustazo de subir unas cuantas buenas cuestas, que me habría gustado ver luego en el ordenador.



En definitiva, y como conclusión de esta semana de pruebas, con el cassette de 11x32 voy algo más sobrado que con el 12x30, tanto subiendo como llaneando o bajando, pero igualmente estoy mal de forma como para afrontar retos difíciles.

Así que me parece que lo suyo es que haga alguna salida cercana, y con subidas de cierta entidad, y que deje para mejores tiempos las ideas que me andaban rondando la cabeza, que no eran ni más ni menos que ir a pasar unos días a Zamora, llevándome la bici para ir parando "por ahí" y meterme en las piernas dos o tres puertacos de esos de 20 ó 30 kilómetros que tenemos por la península.

Ya veremos.